Poner fin

a la

violencia sexual

y

de género

Poner fin a la violencia sexual y de género

La preven­ción y la protec­ción frente a la violencia sexual y la violencia de género son relevantes para conservar la paz mundial y la seguridad inter­na­cional. Así lo reconoció también en el año 2000 el Consejo de Seguridad de la ONU. Con su pionera resolu­ción 1325, dicho órgano confirmó la relación existente entre la violencia sexual y de género y el fracaso de los intentos de resta­blecer la paz y la seguridad y de recons­truir las socie­dades. Alemania trabaja para combatir las causas de la violencia de género, para proteger a mujeres, niños y hombres de la violencia sexual y apoyar a super­vi­vientes de esta forma de violencia.

Ursachen geschlechtsspezifischer Gewalt bekämpfen

Combatir
las causas
de la violencia
de género

Azerbaiyán

Programas de televi­sión que promueven la equidad de género

Socios del proyecto
Women's Associa­tion for Ration Develo­pa­ment (WARD), Center for Indepen­dent Social Research (CISR)

El lenguaje moldea nuestro pensa­miento y viceversa, y también influye en nuestra visión de género. El proyecto televi­sivo “Sen Deme” tiene preci­sa­mente ese objetivo: quiere contri­buir a fomentar un uso no sexista del lenguaje y suscitar un debate sobre los modelos de roles existentes y la igualdad de oportu­ni­dades en Azerbaiyán. De esta manera, el proyecto contri­buye a una mayor equidad de género y aborda la discri­mi­na­ción y la desigualdad como causa de la violencia de género. El proyecto de la “Women’s Associa­tion for Rational Develop­ment” (WARD) recibe el apoyo del Minis­terio Federal de Relaciones Exteriores. Su socio alemán es el “Center for Indepen­dent Social Research CISR e.V. Berlin”.

Por televi­sión apren­demos cómo funciona la sociedad: lo oímos en las noticias y en los programas de debate, pero también los formatos de entre­te­ni­miento, películas y series trans­miten valores sociales. Esto es aplicable sobre todo a las relaciones entre hombres y mujeres y a sus roles sociales. La finalidad que persigue este proyecto es trans­mitir valores especí­ficos de género a través de la televi­sión. Para ello actúa a varios niveles: En primer lugar, y como estímulo para las y los espec­ta­dores, en diez programas de televi­sión temáticos se presentan a unas mujeres con conducta ejemplar. En debates sobre la discri­mi­na­ción y los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres, se pretende sensi­bi­lizar a las y los espec­ta­dores sobre los desafíos existentes en Azerbaiyán. En segundo lugar, se pretende promover la implan­ta­ción duradera de la perspec­tiva de género en los medios de comuni­ca­ción. Para ello se están elabo­rando un manual y una lista de verifi­ca­ción con cuya ayuda se formará a 60 perio­distas de ambos sexos.

sexualisierter Gewalt

Proteger contra
la violencia sexual

Colombia

"Digámoslo con claridad":
se ha de luchar contra todas las formas de violencia sexual

Socios del proyecto
Women’s Initia­tive for Gender Justice (WIGJ)

El conflicto armado existente en Colombia durante décadas llevó apare­jado un alto nivel de violencia sexual y de género. El acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y el grupo armado FARC en 2016 no fue capaz de acabar con ella. La violencia sexual continúa siendo un problema social muy exten­dido, habién­dose incre­men­tado durante la pandemia la cifra de agresiones sexuales.

A menudo la violencia sexual no se denuncia o queda impune, incluso denun­cián­dola. Las razones para que esto ocurra son múlti­ples. Por ejemplo, es frecuente que las víctimas de violencia sexual sean estig­ma­ti­zadas, reciban ayuda insufi­ciente, se las presione para que no acudan a la policía o no tengan acceso a la justicia por vivir en regiones apartadas. Como conse­cuencia, algunos actos vividos por las personas super­vi­vientes como violencia sexual no se tienen en cuenta en los proce­di­mientos judiciales. En algunos casos, las experien­cias sufridas por las personas super­vi­vientes no se reconocen como violencia sexual. La razón reside en que, mientras que la viola­ción, el embarazo forzado o la esteri­li­za­ción forzada están clara­mente definidos en el derecho inter­na­cional, otras formas de la violencia sexual no lo están. Estos pueden ser, por ejemplo, actos sexuales sin penetra­ción, lesiones de los órganos sexuales, o medidas que privan a las personas de la capacidad de tomar decisiones sobre su repro­duc­ción.

A fin de llamar más la atención sobre todas las formas de violencia sexual, la organi­za­ción “Women´s Initia­tives for Gender Justice” y su organi­za­ción asociada “Women´s Link World­wide” trabajan con insti­tu­ciones estatales en una campaña dirigida a la opinión pública. Se organizan talleres de trabajo pensados especial­mente para la parti­ci­pa­ción de juezas y jueces, y abogadas y abogados. Además, se está traba­jando en una aplica­ción dirigida a las personas afectadas, especial­mente a las mujeres jóvenes, para que puedan encon­trar infor­ma­ción sobre las oficinas compe­tentes y los distintos proce­di­mientos para efectuar una denuncia ante la policía.

De esta manera, la organi­za­ción contri­buye consi­de­ra­ble­mente a que se comprenda mejor la violencia sexual. Única­mente de esta forma puede garan­ti­zarse que los respon­sa­bles rindan cuentas, que las personas super­vi­vientes reciban el apoyo adecuado y que la violencia sexual sea comba­tida con éxito.

Apoyar a
los super­vi­vientes
de la violencia sexual

Camerún

Superar juntos la violencia contra las mujeres y las niñas

Socios del proyecto
Hope for the Needy Associa­tion Cameroon (HOFNA)

¿Cómo se puede superar la violencia siste­má­tica contra las mujeres y las niñas en una región en la que los conflictos y la violencia son conti­nuos? ¿Cómo pueden encon­trar los super­vi­vientes de la violencia nuevas perspec­tivas, a pesar del conflicto y de las limita­ciones econó­micas? La organi­za­ción cameru­nesa Hope for the Needy Associa­tion (HOFNA) busca respuestas a estas preguntas y las encuentra en un plantea­miento basado en las redes de apoyo.

Desde 2016 los conflictos violentos entre las fuerzas de seguridad y los distintos grupos separa­tistas son algo cotidiano en ambas regiones angló­fonas de Camerún, la Suroeste y la Noroeste. Las partes en conflicto han sido acusadas repeti­da­mente de llevar a cabo viola­ciones de derechos humanos, siendo las niñas y las jóvenes las que más sufren la violencia sexual y de género.

La organi­za­ción cameru­nesa no guber­na­mental HOFNA está compro­me­tida con la lucha contra la violencia y sus causas. Para ello persi­guen dos objetivos: en primer lugar, superar la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el país; y en segundo, apoyar a las mujeres y las niñas de las comuni­dades desfa­vo­re­cidas para que asuman funciones direc­tivas en los ámbitos político y social y de este modo puedan contri­buir a perfilar el desarrollo de su país con plena confianza.

De esta manera, el proyecto afianza tanto la demanda de forta­lecer la parti­ci­pa­ción de las mujeres en los procesos políticos como la de prote­gerlas de la violencia sexual y de género. En una confe­rencia nacional de derechos humanos, HOFNA se dirige a la sociedad civil, a las organi­za­ciones de derechos de la mujer, a perso­na­li­dades de los sectores tradi­cio­nales y religiosos, a las y los repre­sen­tantes guber­na­men­tales y a los órganos de seguridad. Todos ellos reciben una forma­ción para ser inter­lo­cu­tores en materia de violencia de género en sus comuni­dades y, conjun­ta­mente, forman una red nacional de apoyo. Adicio­nal­mente, las niñas y mujeres despla­zadas inter­na­mente a las regiones urbanas reciben ayuda para la apertura de pequeños negocios y para la reali­za­ción de activi­dades genera­doras de ingresos. Mediante una labor mediá­tica en las emisoras de radio nacio­nales y locales se busca sensi­bi­lizar a la pobla­ción ante esta situa­ción.

Afganistán

Mejorar la protec­ción de los hombres y niños que han sufrido violencia sexual

Socios del proyecto
All Survi­vors Project Founda­tion (ASP)

Afganistán ha vivido décadas de conflictos armados con numerosos actores, lo que ha dado lugar a una sociedad fuerte­mente armada y milita­ri­zada. Las nociones socio­cul­tu­rales de “mascu­li­nidad” en Afganistán, que presentan el compor­ta­miento agresivo y violento como una forma aceptable de resolver conflictos, contri­buyen a la violencia de género contra las mujeres. También generan una fuerte presión sobre los hombres y los niños para que se atengan a esas normas, lo que, de no cumplirse, puede conllevar la deshonra y la vergüenza no solo para el individuo, sino también para la familia y toda su comunidad.

La violencia sexual contra los niños en Afganistán, tanto en el seno de las comuni­dades como en deter­mi­nados contextos como las escuelas, los lugares de trabajo y la calle, sigue siendo genera­li­zada. Sin embargo, existen impor­tantes obstáculos para que los hombres y los niños que han sobre­vi­vido a la violencia sexual tengan acceso a los servi­cios de salud. No conocen sus derechos y, al igual que las mujeres y las niñas, tampoco tienen acceso a atención médica ni a la justicia. A ello se suma la exclu­sión y la estig­ma­ti­za­ción que suelen sufrir las víctimas de violencia sexual. De aquí parte el proyecto de All Survi­vors Project Founda­tion y su socio nacional Youth Health and Develop­ment Organi­za­tion (YHDO). Las necesi­dades de los jóvenes y los niños que han sido víctimas de violencia sexual deben compren­derse mejor e incor­po­rarse en direc­trices adecuadas para su trata­miento médico.

El objetivo primor­dial que persigue este proyecto es facilitar el desarrollo y la dispo­ni­bi­lidad de servi­cios de salud y atención para todos los super­vi­vientes de violencia sexual, incluidos niños y hombres, en tres provin­cias de Afganistán. El proyecto dotará a los servi­cios de salud guber­na­men­tales y no guber­na­men­tales de nuevos conoci­mientos, aptitudes e instru­mentos para garan­tizar que todos los super­vi­vientes reciban una atención adecuada, de calidad y segura, y que sea cultu­ral­mente apropiada y tenga en cuenta la cuestión de género y la edad.

Los procesos de paz en los que parti­cipan las mujeres de manera activa y sustan­cial resultan más duraderos y efectivos. Para empoderar a las mujeres en los procesos de paz, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó en el año 2000 la resolu­ción 1325. Alemania aboga sobre el terreno, a nivel regional y en organi­za­ciones multi­la­te­rales a favor de la aplica­ción de la agenda sobre las mujeres, la paz y la seguridad: para apoyar los derechos de la mujer y para reforzar la paz.